Indicaciones para manejar el sonido surround

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noviembre 16, 2009 por Damián Taubaso

mirando-tele

Escrito originalmente para la revista TVyVideo por Francisco Urdaneta, este excelente artículo trata de plantear las consideraciones que deben tenerse en cuenta a la hora de mezclar para un sistema surround, y lograr que sea compatible en la mayor cantidad de sistemas posible.

Hace un par de años asistí a la sesión de mezcla de un comercial para TV. Como es natural, el representante de la agencia quería mas “punch” en la voz, y el ingeniero de sonido decidió “darle espacio” a la mezcla mediante la introducción de elementos fuera de fase. Debo admitir que en el ambiente controlado del estudio la mezcla sonó bien. Al revisarla en un receptor estereofónico resultaba pasable, aunque algo confusa. Pero al oírla en un TV coreano monofónico de 20” la mezcla se reducía a una voz solitaria sobre un murmullo de música y efectos con uno que otro golpe de platillos opacando la voz del locutor.

Lo triste del asunto es que esto nos pasa todos los días. Para efectos prácticos lo que oyen nuestros usuarios monofónicos es el mixdown pasivo de una mezcla estereofónica que en la mayoría de los casos no toma en cuenta las limitaciones de la importante porción del público que sigue escuchándonos a través de una sola bocina.

Cuando más es menos

¿Cómo suenan los discos DVD con los éxitos de Hollywood en un TV monofónico de 14”? Generalmente no muy bien. Cuando las poderosas mezclas que hacen retumbar los teatros son reducidas a una pista monofónica por un circuito integrado de 4 centavos de dólar pierden bastante fuerza. Por eso Hollywood hace el esfuerzo de incluir mezclas 2.0 en la mayoría de títulos comerciales. Pero como saben todos los entusiastas, la gran mayoría de consumidores no se toma el trabajo de seleccionar el audio que más les conviene al empezar a ver una película, y el trabajo de mezcla lo hacen finalmente el reproductor de DVD o el televisor.

Creo que podemos estar seguros de que nuestra migración a sonido surround no incluirá la realización de mezclas 2.0 adicionales en beneficio de algunos televidentes, además de que lo más probable es que en el mundo real no podamos contar con mecanismos para transmitirlas. Entonces podemos asumir que en los próximos años sólo algunos de nuestros espectadores empezarán a disfrutar del envolvente resultado de nuestros esfuerzos en sus teatros caseros bien o mal instalados… mientras la mayoría seguirán escuchando mixdowns de nuestros productos, bien sea en estéreo o en monofónico.

Lo que oiremos en casa en estos casos es el mixdown pasivo (o con un procesamiento preestablecido) de una buena mezcla 5.1, el cual generalmente tiene un rango dinámico excesivo para lo que el televidente normal está habituado a oír desde su televisor; recordemos que hemos acostumbrado a nuestros espectadores a transmisiones sobreprocesadas que son como una serie continua de gritos, lo que hará que para el televidente promedio ese mixdown simplemente suene muy fuerte en algunos momentos y algo confuso la mayor parte del tiempo.

Y para complicar las cosas, algunos de ellos empezarán a recurrir a los impredecibles simuladores de sonido surround que han empezado a aparecer en tiendas y programas de televentas prometiendo resultados milagrosos si uno los compra ya mismo…

Y ahora somos seis…

¿Cómo manejar nuestro sonido surround? Básicamente haciendo mezclas bien hechas. Los expertos en mezclas X.1 hacen una recomendación básica: Las bocinas traseras solamente deberían sentirse si desaparecieran. Es evidente la importancia que tiene la proyección espacial de los efectos de sonido, pero el uso exagerado de los canales adicionales generará mayor presión sonora de música y efectos en un hipotético mixdown estéreo, que para un usuario desprevenido es sinónimo de ruido.

Mientras más surround le pongamos a las mezclas más se “ensuciarán” los diálogos del canal central al “bajar” a estéreo. Y cuando la creatividad mal entendida se cruce en el camino y las voces empiecen a aparecer en los canales traseros o se refuercen los bajos para que el subwoofer “se haga sentir”, empezaremos a generar escenarios en los que el televidente común no va a querer seguir con nuestra programación porque las voces no se van a entender.

Aparte de las condiciones estéticas de la mezcla, la realización de programas con audio multicanal presenta una interesante variedad de problemas técnicos nuevos. Un manejo descuidado del procesamiento de señales puede generar inconsistencias muy notorias en sonoridad aparente (“loudness”). Los problemas de fase que aquejan nuestras mezclas estereofónicas pueden causar efectos impredecibles en plataformas de audio envolvente –efectos absurdos como un sonido “tapando” a otro, por ejemplo.

En casos extremos, los ajustes exagerados de ecualización o el uso indiscriminado de efectos de reverberación pueden generar distorsiones espaciales importantes… la lista de posibles problemas es interminable.

Y mientras aplicamos el refrán que dice que “echando a perder se aprende”, nuestro público se va haciendo más competente para evaluar la calidad técnica del audio que le entregamos. Más que nunca dependemos del oído y de los juguetes de nuestros espectadores, quienes además no pueden evitar comparar nuestro trabajo con las maravillosas mezclas de los discos DVD que escuchan todos los días.

Para concluir de una manera descarnada la situación es esta: Si nuestra gente a veces se enreda manejando dos canales deberíamos asegurarnos de que están preparados para manejar cinco o seis de forma competente.

Otros problemas…

Desde el punto de vista de transmisión la migración a sonido envolvente puede reducirse a una serie de cuestiones técnicas. Una operación que solamente necesite hacer passtrough de piezas terminadas – como un canal de cine o de videos musicales – solamente debe asegurarse de que los canales se encaminan correctamente y quizás procesarlos levemente para asegurarse de la uniformidad de los niveles al aire. Aunque si somos gente responsable quizás deberíamos también montar una plataforma que nos permita asegurar la calidad de los originales que retransmitimos…

Los problemas serios aparecen cuando estudiamos las cosas desde una perspectiva de producción. ¿Sabemos hacer audio envolvente en directo? Quienes asumen que basta con tener una consola grande para salir del paso van camino a una catástrofe. Creo que puedo afirmar con propiedad que no es posible usar los auxiliares de un mezclador estéreo 8x4x4 para generar los canales traseros de una mezcla surround decente…

Otros temas importantes: ¿Cómo hacer trabajo de microfonía para sonido envolvente? ¿Cómo se manejan las noticias en surround? ¿Cómo validar un sistema de monitoreo? ¿Cuáles son los aspectos legales del uso de sistemas de procesamiento con licencia? (recordemos que Dolby es una marca…) Y para terminar, el asunto más importante de todos: ¿Cómo nos están oyendo nuestros espectadores?

El problema real al que nos enfrentamos es aprender a manejar sonido envolvente mientras nos aseguramos de que cualquier televidente frente a cualquier receptor nos oiga razonablemente bien. Esta vez no se trata de aprender con base en el estudio de principios de ingeniería. Para lograr una migración exitosa debemos estudiar prácticas de ingeniería, que están perfectamente documentadas en las publicaciones de referencia de SMPTE, NAB y EBU, entre otras entidades.

¿Qué debemos hacer entonces para asegurar audio envolvente de buena calidad y agradable para nuestros teleespectadores? Estudiar. Estudiar mucho. Aprender de colegas y competidores Y yo diría que ver mucha televisión.

Y hablando de ver televisión, volvamos a la historia del principio. Algún tiempo después de la sesión de mezcla de la que hablábamos hace un rato, hice que el ingeniero en cuestión oyera su comercial en el televisor de un restaurante, y con toda tranquilidad me dijo que no le preocupaba que el comercial sonara mal en un televisor barato. Según él lo único importante era que el cliente salió satisfecho del estudio, y que después de todo los dueños de televisores baratos no compran las camionetas de su anuncio.

El personaje se molestó un poco cuando le recordé que durante un comercial de 30 segundos el televidente puede cambiar de canal entre cinco y diez veces. Y que el cliente puede enojarse si su comercial suena mal; de hecho puede que no quiera pagar por el tiempo al aire. Y nuestro ingenuo ingeniero cortó el tema diciendo que eso no era problema suyo, que era asunto de cada canal. Y tenía toda la razón: Es nuestro problema.

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